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dimarts, 7 agost de 2012

Mandala sobre la luz en el desierto.















Los desiertos, en su mas amplio sentido, son altamente inspiradores, debido a que tienen la capacidad de convertir lo esencial en un tesoro y así enseñarnos el arte de apreciar las cosas.



Dedico mucho tiempo a las plantas, todos lo hacemos en un sentido u otro, incluso en el campo artístico, los motivos vegetales han constituido y constituyen un elemento esencial en nuestro mundo.  Dentro de este amplio espectro de especies vegetales, me seduce especialmente lo excepcional, lo resistente, lo discreto. Aquél ser que se desarrolla en condiciones tan extremas, difíciles u originales, que ha tenido que "aprender" nuevas maneras de hacer y de existir.

He caminado estos dias por uno de estos puntos donde la escasez es la norma y donde a pesar de todo, el entramado de la vida, muestra un esplendor inusitado. Siempre se me ocurren "ideas" cuando cruzo nuevos paisajes, siempre pretendo llegar al fondo de las cosas y entre los extensos y resecos matorrales y cardos del desierto de los Monegros, encontré un curioso ser que parecia llamar mi atención entre el resto del paisaje.



Se trata de las matas rojizas de Harmala, (peganum harmala), cubiertas de infinitas cápsulas de frutos y dispuestas a perpetuarse un año mas en estas extensiones semi estériles. El suelo es amarillento. pobre, con abundantes rocas de yeso y las innumerables madrigueras de conejos, que minan las profundidades del paisaje para guarecerse del sol y delatan la presencia de vida movil, probablemente aprovecharan el fresco de la noche para alimentarse.


     La Harmala o Ruda de Siria, es una planta ampliamente conocida en el norte de Africa, donde tiene aún hoy en dia muchas aplicaciones y una gran historia etnobotánica. Tambien en la peninsula está presente en nuestros lugares más áridos y se conocen superficialmente antiguos usos, aunque probablemente muchos de ellos han caido en el olvido. Se dice, entre multiples aplicaciones como champus, tintes etc que sus semillas producen bienestar, alegria y visiones, incluso que las maravillosas tramas de los interiores de los antiguos palacios árabes, tuvieron una parcial inspiración en los efectos que el harmel produce en nuestra mente. Un agente inspirador de orígen vegetal no es extraño a lo largo de nuestro planeta, especialmente en culturas y lugares que no han sufrido el efecto devastador de la sociedad moderna.

La Harmala o Harmel, nombre que mas me gusta de los multiples nombres populares que posee, se descubrió que posee la capacidad de inhibir temporalmente en nuestro cerebro la mono amino oxidasa y así derribar temporalmente las barreras de nuestra mente y nuestras propias inhibiciones. Es por eso su capacidad antidepresiva y por eso mismo su consideración botánica como planta tóxica.



     Hace tiempo queria úsar la forma de determinadas plantas poderosas para diseñar mandalas que pudiesen abrir las puertas de este poder o al menos desarrollar la capacidad de aprender de su conocimiento evolutivo. La planta, me llamó, es cierto, me escupió una luz naranja entre los verdes apagados del matorral y me llevó a los tiempos de las mil y una noches en alfombras voladoras y me enseñó los sueños que atesoran sus frutos triples.

     Sus flores, amarillo verdosas y discretas, poseen cinco pétalos, así como el cáliz, es por ello por lo que me llamó poderosamente la atención que produjese un fruto basado en una estructura triple y así comenzó a desarrollarse la idea basada evidentemente en un círculo donde inscribí un pentágono que contendria el cáliz que soporta el fruto. Sus hojas son en cierta forma irregulares, apuntadas, duras y llenas de vida que empiezan a perder lentamente tras el esfuerzo de fructificar. Sus ramas verdes se entremezclan entre las ramas secas del año pasado, lo que nos sugiere una regeneración anual, llegando a secarse totalmente la parte aérea, no así su poderosa raiz.


Al secarse, cada parte del fruto triple, se rasga por el centro, desde una linea muy marcada a tal efecto.
Sus raices, son profundas, una pequeñña planta se alimenta de la humedad que encuentra muy lejos de la superficie, sus capsulas se abren como ojos soñolientos cuando el sol las reseca y sus semillas se esparcen con los golpes de viento, para permanecer años esperando una oportunidad para nacer.
Un pentagono, simbolo del hombre, sobre el que se desarrolla la divinidad con sus frutos triples, las hojas, se asemejan a aquellas que poseen algunas algas, como si la ausencia de agua, les hiciese anhelarla, en tiempos muy antiguos, la tierra sobre la que viven fué un mar..


     El fondo de este boceto no tuve ninguna duda en hacerlo naranja, el color de la tierra es el rojo y el del sol amarillo y aqui la tierra aparece mezclada solamente con el sol. Las reminiscencias arábicas, tampoco las puedo obviar, en una cultura a la que le debemos nuestros sistemas de regadio que han conducido el agua, es decir la vida misma allá donde no existia, es por eso la estrella de ocho puntas, profusamente utilizada en la cultura y el arte islámico, introduciendo tambien este número en el dibujo. Asi como el color azul, representando el agua que llega a todas partes, canalizada, especialmente donde esta no es abundante, casualmente, como color complementario del naranja, encaja perfectamente.






     Me gusta que la forma orgánica de la planta quede representada en el dibujo tal como la naturaleza la ha hecho, sobre el trasfondo geométrico de su estructura, lo que conecta a mi entender lo visible con lo invisible, no hay que olvidar que la intención del mandala es la meditación y el estimulo a encontrar respuestas esenciales, caminos esenciales.


     Sus semillas se muestran perfectamente organizadas en su interior, los frutos se deshidratan rápidamente y van perdiendo el color que inicialmente me llamó la atención al encontrarla, en favor de un pardo tierra desvahido.



     El resultado del boceto final, me ha gustado mucho, bastantes cosas sobre las que reflexionar al respecto, sobre todo durante el trabajo de ejecución y planteamiento, que es donde se desarrolla principalmente el poder de estos dibujos, donde la observación aporta la calidad suficiente como para poder trasladarnos  a esos otros mundos, donde nuestra mente aprenderá de esas estratégias que la naturaleza nos esconde amablemente entre su belleza y que excepcionalmente y poco a poco, revela a quién tiene la capacidad básica de detenerse y mirar..........

2 comentaris:

  1. Me atraen los mandalas desde hace mucho tiempo. Y este blog es un excelente lugar para sumergirse en ellos.
    Te felicito por él y en especial por esta entrada, tan sugestiva y sugerente, que culmina en un bellísimo mandala vegetal.
    Saludos, Drach.

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  2. Hola Fcº Javier,me alegra verte por aquí : ). A mi tambien me atraen desde siempre y sobre todo en casos como esta entrada, me estimulan mucho a conocer y profundizar, dibujarlos, aun cuando sea un simple boceto sencillo es para mi como disfrutar del viaje y no solo del destino.
    Un saludo y hasta siempre ¡

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